domingo, 22 de abril de 2018

VIAJAR EN VENA

Tras un viaje en solitario de 6 meses escribí esto que bien define la razón de ser de este blog: 

Nov-Mayo 13: El viaje comenzó en Bangkok-recorrí el norte de Tailandia-pasé a Laos-de aquí a Camboya y de nuevo hasta Bangkok.Este periplo de casi 1 mes lo hice en grupo y, a partir de aquí, comencé la verdadera experiencia, en solitario, y, también por primera vez, por tiempo mayor a ese mes.

 ...”¿Y hacia dónde dirigirme ahora?. Mi propósito último era llegar a (... ) Pero quería ir hacia allí sin prisas, decidiendo el camino sobre la marcha, como un vagabundo perezoso abierto a la sorpresa. Ésa es la mejor sensación de libertad, por no decir la única: viajar por viajar, y no para llegar a un sitio. <Viajar es pasear un sueño>, dice el escritor Manuel Leguineche; y un proverbio chichewa afirma: <viajar es bailar>...
                                                             Javier Reverte (Vagabundo en África)

Y eso mismo hice yo. Por fin cumplía mi deseo de viajar a solas, sin rumbo marcado, sin límites de tiempo. Eso: viajar por viajar, no para llegar a un sitio. Pasear un sueño. Bailar... Aprender, entender, vivir. Como dice J M Mendiluce en su libro "Pura vida":  "...Pero ella no era turista. Ni quería serlo. Ella era una viajera y, como tal, necesitaba saber, aprender, entender. Y había mucho que entender y aprender si se quería. Y ése era su caso."

Y ha sido una experiencia de lo más gratificante y enriquecedora. Con sus momentos duros, por supuesto, y desconcertantes, como cuando el grupo se despidió de mi y, de pronto, me vi en toda su contundencia solo, en un mundo totalmente distinto al mío. Pero fue un segundo, enseguida me sentí bien, muy bien. Siempre había leído experiencias de otros que animaban a viajar a solas, que era totalmente distinto, mucho más enriquecedor. Pues bien, ahora que lo he hecho, yo también puedo asentirlo y recomendarlo encarecidamente. Lo malo es que luego te costará volver a viajar acompañado...

De Bangkok bajé por el sur de Tailandia, pasé la frontera con MALASIA que recorrí primero por su parte Oeste y me encantó. (Dormir dentro de la selva de Taman Negara aun lo tengo bien atesorado en mis recuerdos). Por pertenecer a una generación que creció con series como Sandokan tenía el antojo de pasar el estrecho de Malaca en barco, y eso hice, hasta SUMATRA que me fue la primera grandísima y agradabilisima sorpresa del viaje. (Los batak del lago Toba me acogieron como si fuera de su familia, me gustó saber que mi nombre: "tavo" en su lengua significa delicioso, muy bueno, y que eso provocara la guasa respectiva y me abriría infinitas puertas. Ascendí a volcanes, me adentré en selvas, visité la maravillosa Banda Aceh donde en 2006 el tsunami lo destruyó todo y hoy está totalmente pasado. Todo un ejemplo de positividad y superación) Tras Sumatra volé a su vecina JAVA (impresionante el trabajo de los cargadores de azufre en el volcan Ijen) y, a partir de aquí, recorrí INDONESIA mediante buses y ferrys, saltando de isla a isla: BALI, LOMBOK, SUMBAWA, KOMODO, FLORES con la locura de meterme por la abrupta parte Norte de esta última en moto
Un nuevo vuelo para ir hasta FILIPINAS donde la excursión al Valle de Batad tambián quedará para siempre en ese cofre. Y Boracay. Y ver los frágiles tarseros en Bohol...
La siguiente etapa fue BORNEO MALASIA Y BRUNEI con los divertidos monos narigudos en Labuk Bay, o el ascenso al Kota Kinabalu, o las impresionantes cuevas de Niak donde vi a los recolectores de nidos jugándose la vida, o el parque nacional de Bato, o... ¡o no pararía!
Aprovechando los excelentes y baratisimos vuelos de esta zona salté a SINGAPUR, ¡que ciudad, o país, o isla, o lo que sea, más fascinante!
Pase su frontera terrestre con MALASIA y comencé a recorrer su parte Este interrumpiéndola para volar a SULAWESI donde ya me lie de verdad la manta a la cabeza y recorrí su región toraja en fantásticas excursiones donde no me importó sentirme perdido, o tener que solicitar dormir en sus casas, como me sucedió en el trayecto de 60km a pie que hice desde Rantepao a Mamasa. ¡Qué gente más encantadora!
Regresé a Malasia y ascendí ya de regreso por su Este (las islas Tioman, las Perhentians, los palacios de los sultanes de Kuala Terengannu y Kota Bharu...) De nuevo pasé la frontera con Tailandia y fui aprovechando para visitar los lugares que no visité a la ida: Petchanaburi, Kanchanaburi con el puente sobre el río Kwai. En realidad lo que quiero es alargar el viaje al máximo, no creerme que en un par de día tengo un billete de regreso.
Pero todo llega a su fin y aquí redacto la última crónica de este viaje.
Acomodado en este avión de regreso me “reprocho” que, de momento, mi parte disciplinada vuelve a ganar, esa educación en la que me dijeron que hay que ganarse el pan con el sudor de  la frente... De acuerdo, cómo, si no, por ejemplo, haber podido realizar este periplo; pero hasta un tanto...
Pero no voy a caer en frases manidas, eso me prometí al iniciar este blog y no lo voy a incumplir al final.
Cuando me propuse redactarlo mi principal objetivo era transmitir la imagen de un mundo amable, atento, tolerante, abierto... Estando muy satisfecho ahora pues he tenido la fortuna de vivir gran número de experiencias que me sirven para corroborarlo y poder plasmarlo. ¡Y en países catalogados como conflictivos!

Y por mi cabeza pasean todas y cada una de ellas. Reteniendo, más que paisajes o monumentos, miradas, sonrisas, gestos... a Misha, la hija de Nazrul que me llevó al teatro gamelán en Kuala Terenganu (Malasia), feliz con su chapatti y su sentido abrazo al despedirnos; a Masilia, Dusa, Dessa y Duma que me alojaron en su casa en la caminata a Mamasa, en la isla de Sulawesi; a Riel que me invitó a conocer a su familia en esa Mamasa; a las mujeres del lago Toba (Sumatra) que me dieron de cenar el pescado dorado en pago al “arduo” trabajo de ayudarlas a preparar el banquete de boda; a Paul, ambos empapados en su moto recorriendo las playas de Banda Aceh (Sumatra); a Talib, el entrenador olimpico de Brunei que me indicó cómo tomar su plato nacional: el ambuyat; a esos niños cuya madre les dijo que me agradecieran que les hubiera atendido y me hicieron el saludo más entregado: besaron mi mano y se la llevaron a la frente; a las tres mujeres de Kota Bharu que me llevaron en su coche e invitaron a comer ¡por dos veces!... ¡Y sí: paren el mundo que me subo!

Ahora es cuando considero más acertado el título que elegí. Para los que no lo sepáis la frase es: “Paren el mundo que me bajo”. Porque se está convirtiendo en un sitio tan caótico que quien lo dijo (el genial Quino a través de su emblemático personaje: Mafalda) prefería apearse de él. ¡Pero no!, también tiene la cara contraria, y esa era mi intención: reflejarla.

Esto escribí una vez: “...No te dejes ganar por el mundo, por su a veces discordante rodar; mejor sumérgete y disfrútalo, o bueno, cámbialo si así lo consideras. Pero no a él, que no tiene nada de malo, sino a los responsables de que en determinadas ocasiones vaya torcido. Aún desde tu pequeñez hay medios para conseguirlo...”  Y desde mi pequeñez escribo este blog y, habiéndoos contado cuántas vivencias he tenido, que incluso han superado mis expectativas, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que la visión que nos quieren dar de él no es del todo correcta.
Porque, a ver, pongo el nombre Indonesia, ¿y qué imagen nos viene?, ¿que noticias nos dan de ella?... Yo mismo tenía mis recelos y fue dar un sólo primer paso y encontrarme con gente estupenda, abierta, receptiva, tolerante, en una misma familia vi miembros de distintas religiones e ideologías conviviendo sin problemas, en las ciudades cada cual con sus ideologías y costumbres, vistiendo a su antojo, nadie reprobando nada o imponiendo... 
Tampoco quiero caer en demagogias e idealizaciones, ¡claro que tienen sus conflictos!, en cualquier momento puede saltar una chispa y prenderlo todo, pero eso es por causa de una ¡minúscula! parte de la humanidad que cada vez es más necia, la mayoría, así quiero creerlo, son esos Riel, Paul, Misha, Nazrul, Masilia, Dusa, Dessa, Duma, Talib... ¡Y la lista es larguísima! ¡Y por ellos me subo!


Igualmente la otra intención del blog es servir de ayuda a otros viajeros (como otros han hecho conmigo). Que, al llegar a un determinado lugar no se sientan perdidos. Que desde un aeropuerto o una estación enseguida sepan qué hacer, para dónde ir, qué transporte, dónde alojarse, comer, cambiar dinero...
Porque te recomiendo encarecidamente que, a la mínima que tengas oportunidad, cojas bártulos y partas. Sí, sé que esto es más fácil decirlo si detras no tienes cargas. Pero 1-viajar no es tanto cuestión de dinero, de hecho hay países para nosotros muy asequibles (para que lo corroboreis es por lo que he colocado el cuadro de gastos) y 2-siempre puede haber una manera para hacerse un hueco...

Aunque me propuse no caer en demasiadas citas y dichos de trasfondo ya muy trillado, recurriré a estos versos de Borges (aunque su autoría está en entredicho):

“Yo fui una de esas personas que nunca 
iban a ninguna parte sin un termómetro, 
una bolsa de agua caliente, 
un paraguas y un paracaídas; 
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores. 
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 
Sería más tonto de lo que he sido, 
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 
Correría más riesgos, 
haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios. 
Si pudiera volver a vivir...
Pero ya ven, tengo 85 años... 
y sé que me estoy muriendo”


O esta otra de ese Javier Reverte con el que he iniciado este escrito: "...Viajar prolonga tu vida, la llena de rostros y paisajes, de cantos de otras voces y de horizontes que ignorabas... Se derrumban tus viejas ideas y nacen otras nuevas. <Viajar -escribió Aldous Huxley- es descubrir que todo el mundo se equivoca. Cuando uno viaja, tus convicciones caen con tanta facilidad como las gafas; sólo que es más díficil volver a ponerlas en tu sitio>... Observas, como un voyeur impúdico, cuanto sucede a tu alrededor, y a la vez te implicas, te asombras, te estremeces, sientes la ternura de los hombres y también el temor a lo imprevisto: te observas mientras miras fuera de ti."

Y el avión ya aterriza, pero yo todavía no... Yo sigo por entre las calles de Malaca, de Yakarta, Bali, Manila... asciendo a los los volcanes de Bromo, Ijen o Berastagui... cruzo de Rantepao a Mamasa... y me encuentro con los minangkabau, los batak, los toraja... metiéndome en sus infinitas sonrisas...